jueves, 25 de junio de 2009

24 de junio 2009 Incursión ferroviaria en Fuente la Higuera Alicante y Calasparra (Murcia).

Primera Parte Fuente la Higuera

Otra jornada de carretera y trenes. Lo de carretera es por los 564 km de ayer, que sumados a los 600 del día 8 de este mismo mes, que me escape a tierras de Tarragona, más los realizados en mis salidas inter semanales a los alrededores de Valencia suman una bonita cifra de km. Pero ya se sabe, sarna con gusto no pica.

Ayer comencé más temprano si cabe, pues a las 7 de la mañana ya estaba en camino de Alicante, por el interior, con el objetivo claro de parar en la zona de los viaductos de Fuente la Higuera y con la excusa, almorzar en “El Serrano”.

Justo antes de este insigne bar-restaurante de carretera, hay un camino, semi asfaltado los primeros metros, que me aventuré a coger. Así, de improviso, así soy yo. Deduje que pasaría cerca del viaducto y me ahorraría el ir cargado con la cámara y ganar algo de tiempo. Y en efecto, así fue, pues al cabo de unos minutos pasé por debajo del viaducto, con lo que mi objetivo estaba más cercano.

Aparqué el coche en una era, y empecé a buscar un punto aceptable, donde la luz no me hiciera las inoportunas sombras o reflejos. Decidí continuar el camino por el que había llegado, que pasaba por una antigua edificación abandonada. En ese momento escuché un ruido inconfundiblemente ferroviario, y preparé mi cámara, deseando que no fuera el mercante. Afortunadamente era un regional.
Tras este breve inciso continué el camino y aparecí junto a la valla de seguridad ferroviaria. Pero con la fortuna de que había una puerta rota, y me decidí a traspasar su frágil umbral.

Así me encontré a pie de vía junto al primer viaducto. Pero yo esperaba un mercante que venía en la otra dirección, y no quería que me ocurriera como en Duesaigües, que me posicioné mal y capté los trenes de “culo”. Así que decidí avanzar hacia el otro viaducto, por lo que debía atravesar la trinchera por la que discurren las vías. Esta es muy fácil de cruzar, pues sus márgenes son muy anchos y se puede andar sin dificultad.

Tras 10 minutos de paso rápido, me encontré en el inició del segundo viaducto, el más cercano a Fuente la Higuera, y tras buscar un apoyo, esperé. La vista desde el viaducto es impresionante, y me quedé absorto disfrutando de la vista. De repente empezó un ruido semejante a un avión, pero este procedía de un tren. Se trataba del TALGO, que venía raudo y veloz desde el sur en dirección a Valencia. Por el horario se trataba del Talgo Murcia –Barcelona. El ruido al cruzar el inmenso viaducto fue indescriptible, lo que provocó que el vello se me erizara. Desde luego repetiré la experiencia.


Esperé un rato más esperando a mi mercante procedente de Trasona y con dirección a Sagunto, un bobinero. Por la información que disponía este debía pasar a las 8 por La Encina, pero como el horario de los mercantes es imprevisible, y ya eran las 9.30, decidí retirarme e ir hacia el primer viaducto. De camino pasó el regional Express Alcazar de San Juan-Valencia.

Al llegar al primer viaducto, el más alejado de Fuente la higuera, cometí un error, y fue buscar una sombrita bajo un pino, junto al inicio del viaducto. Error, por que desde esa posición su barandilla de protección cortaba la visión. Pero de esto me dí cuenta cuando pasó, raudo y veloz una unidad S-130 dirección a Madrid, que lógicamente salió medio tapada. En fin, como dice la última frase de una de mis pelis favoritas, nadie es perfecto (os dejo el intríngulis para que sepáis cual es).

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